Tendinitis del manguito rotador.

Hoy os vamos a hablar sobre una lesión del hombro que seguro que os resulta familiar por su gran incidencia: la tendinitis en el manguito rotador.

Manguito rotador:

El manguito rotador es un conjunto de tendones y músculos (supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular) que estabilizan la articulación del hombro.

Tendinitis del manguito rotador:

La tendinitis del manguito rotador es una inflamación de los tendones o de la bursa que los recubre, afectando con mayor frecuencia al supraespinoso.

Síntomas:

Los síntomas pueden variar según el grado de lesión pero los más frecuentes son:

  • Dolor que aumenta con los movimientos y por la noche.
  • Pérdida de fuerza muscular.
  • Inflamación de la zona.
  • Presencia de chasquido
  • Incapacidad de realizar las hacer las actividades diarias.

Causas:

Entre las causas más frecuentes de las tendinitis del manguito rotador son las siguientes:

  • Disminución del espacio subacromial por el que atraviesan los tendones que provoca una presión en ellos.
  • Golpe en el hombro o microtraumatismos y movimientos repetitivos.
  • Debilidad muscular o falta de elasticidad en estos músculos.
  • Algunas patologías o alteraciones biomecánicas en el hombro,  brazo o cuello.
  • Malas posturas mantenidas en el tiempo por ejemplo utilizando el ordenador o durmiendo sobre el mismo lado todas las noches.
  • Trabajos o deportes en los que se pasa mucho tiempo con los brazos por encima de la cabeza, como los pintores, nadadores, tenistas etc.

Ejercicios para el tratamiento de la tendinitis del manguito rotador:

Podemos decir que cada lesión es un mundo y por lo tanto el tratamiento dependerá de diferentes factores como el grado de la tendinitis. Habrá que eliminar los síntomas, regenerar el tendón dañado y recuperar la mobilidad, flexibilidad y fuerza muscular por o que a continuación os dejamos una serie de ejercicios para el tratamiento de esta lesión:

 Además de estos ejercicios específicos para la tendinitis del manguito rotador también deberemos realizar los Ejercicios de Codman (movimientos pendulares) para evitar que la limitación de movilidad comprima el húmero contra el acromion.

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Como conclusión queríamos recordaros que aunque una lesión curse con dolor y nuestra tendencia natural sea inmovilizarla, la mayoría de las veces esto es contraproducente ya que podemos agravar más la lesión. Muchas veces no hay que dejar de mover una articulación, sino aprender qué movimientos son los que pueden mejorarla y cuáles no son convenientes en cada momento.

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