Fracturas en pies.

Hoy vamos a hablar sobre una lesión relativamente común y que nos encontramos bastante en el ámbito deportivo, aunque también en otros ámbitos como el laboral: fracturas en los pies.

Definicion:

Antes de nada es importante tener claro que una fractura es una rotura en el tejido óseo. En los pies tenemos gran cantidad de huesos en un volumen relativamente pequeño, además de de ligamentos,fascia y tendones que pueden verse afectado debido a la fractura.

Tipos de fracturas:

  • Fractura menor o fisura: es la rotura de una parte del hueso, que no lo atraviesa, por lo que no se produce inestabilidad del mismo.
  • Fractura completa: es la rotura del hueso con pérdida de continuidad entre dos extremos. Pueden ser abiertas, cuando el hueso atraviesa la piel, o cerradas si el hueso no sale.

Además si tenemos en cuenta la forma en la que se rompe el hueso, podemos diferenciar las fracturas completas es: conminutas (el hueso se rompe dejando varios trozos), en tallo verde (el hueso no se separa completamente), oblicua y en espiral.

Causas:

  • Traumatismo directo: frecuentes en el deporte, en accidentes...

 

  • Estrés o microtraumatismos repetitivos: debido a la carga excesiva continuada sobre la zona, al aumento de la intensidad o repeticiones de la actividad (deportiva…) o a problemas óseos como la presencia de enfermedades degenerativas, falta de calcio o vitamina D…

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Regeneración:

Las fracturas tienen cuatro fases de regeneración fisiológica:

  • Fase catabólica: es la fase de limpieza, en la que se eliminan sustancias de deshecho gracias a la circulación. Se va formando un callo cartilaginoso.
  • Formación del callo fibroso: se va fibrosando el callo mediante moléculas de fibrina que le van dando estabilidad.
  • Calcificación del callo:  se va formando el callo de fractura debido a los depósitos de calcio. Este callo será de mayor tamaño que el hueso anterior a la fractura.
  • Remodelación: el callo se va reduciendo durante los siguientes meses hasta quedar con un tamaño parecido o igual al original.

Tratamiento:

El tratamiento depende de la lesión de cada persona en cada caso, ya que como acabamos de ver las fracturas pueden tener varios grados y formas. Hoy os enseñamos el tratamiento básico tras una fractura. En general lo que cambiarán serán los tiempos en los que iremos añadiendo cada uno de los ejercicios o tratamientos:

Tras una fractura, lo más habitual es la inmovilización de la zona (las cirugías no son habituales en estas lesione) hasta que se vaya formando el callo de fractura. Esta inmovilización puede ser con una yeso, aunque cada vez se opta más por un vendaje funcional o por una férula, pero como ya hemos dicho depende de cada caso.

A partir de ahí lo ideal es acudir a un fisioterapeuta, que os irá marcando el tratamiento que tenéis que ir realizando:

  • Contrastes de agua caliente y fría:

Colocamos dos recipientes, uno con agua caliente (que no queme) y otro con agua fría con hielos. Colocaremos el pie hasta el tobillo en el agua caliente durante dos minutos. Podemos mover el tobillo y los dedos de los pies si es posible. Después metemos el pie en el agua fría durante medio minuto y repetimos todo el proceso hasta que las aguas se templen.

Con esto conseguimos estimular la circulación para facilitar la eliminación de substancias (drenaje), mejorar la nutrición de los tejidos y ayudar a reducir el dolor.

  • Cargar peso y aprender a caminar correctamente:

Podemos ir apoyando el peso en la pierna lesionada poco a poco con ayuda de una báscula.

Además deberemos volver a aprender a caminar correctamente para evitar compensaciones que nos puedan producir nuevas lesiones. Para ello caminaremos apoyando primero el talón, iremos apoyando la planta  y por último la punta. Intentaremos repartir el peso en todo el pie por igual y doblar bastante las rodillas para evitar arrastrar los pies.

  • Masaje:

Colocaremos primero una pelota de tenis y después una botellita de agua (previamente congelados en el congelador)  de medio litro bajo la planta del pie (con un calcetín fino), e iremos moviéndola hacia delante y detrás haciéndola pasar por toda la planta.

Movilización pasiva del pie y tobillo:

Nos sentamos y agarramos el pie.

Primero vamos a estabilizar el tobillo y movemos los dedos hacia delante y detrás.

Después movemos el tobillo hacia delante y detrás, hacia los lados y en círculos.

  • Movilización activa y estiramientos:

Movimientos activos: sentados con la pierna estirada sobre una cuña o almohada, movemos los dedos cerrando y abriendo, y ,después,  movemos el tobillo hacia delante y detrás, hacia los lados y en círculos.

Estiramiento de gemelos y sóleo: Para este ejercicio nos colocamos sobre un  banco, un escalón o un conjunto de libros, con el cuerpo estirado hacia delante y las manos apoyados en una pared u otro banco para desplazar en centro de gravedad hacia delante.

Colocamos el pie que vamos a estirar con la punta apoyada en el banquito y con la rodilla doblada, al exhalar vamos a intentar llevar el talón hacia abajo para estirar el sóleo manteniendo durante cinco respiraciones. Si la zona de doblez del dorso del tobillo molesta o duele relajamos el estiramiento y repetimos sin forzar tanto.

Después vamos a estirar la rodilla dejando una ligera flexión mínima y al exhalar volvemos a dejar caer el talón estirando  los gemelos. Mantenemos otras cinco respiraciones y después vamos a rotar la pelvis hacia delante para estirar toda la cadena posterior de la pierna manteniendo 10 respiraciones.

Estiramiento de tibiales y peroneos: sentados agarramos el tobillo con una mano y con la otra doblamos el pie hacia abajo y hacia el exterior manteniendo durante 10 respiraciones. Después doblamos el pie hacia abajo y hacia el interior durante otros 10 respiraciones, y por último lo doblamos hacia arriba y hacia el interior otras 10 respiraciones.

Estiramiento de fascia plantar: De pie frente a una pared con la planta del pie (la parte de los dedos) pegada a la pared y el talón apoyado en el suelo. Mantener 10 respiraciones.

  • Propiocepción:
  1. Isométricos: sentado con los pies juntos, ejercemos una presión con el pie lesionado hacia el sano. Después cruzamos la pierna y juntamos los pies ejerciendo una tensión desde el borde exterior del pie lesionado hacia el pie sano. Colocamos el pie lesionado bajo el talón del sano y ejercemos una tensión del mismo hacia arriba. Por ultimo, con el pie lesionado sobre la punta del sano, ejercemos una tensión del mismo hacia abajo.
  2. Cambio de peso de pie: primero sobre dos piernas y luego la lesionada. Empezaremos apoyando la mayor parte del peso en la punta del pie sin levantar los talones. Después dejamos el peso sobre los talones sin levantar la punta y hacemos lo mismo con el borde externo e interno del pie.

  3. Apoyo monopodal: 

Nos colocaremos sobre la pierna a entrenar y mantendremos durante unos segundos (que iremos aumentando poco a poco).

Desde un apoyo monopodal, vamos a ir dibujando los números del cero al nueve con la pierna que está en el aire (la pierna no lesionada).

Desde un apoyo monopodal vamos a agacharnos para ir recogiendo objetos del suelo que estarán situados en todas las direcciones.

 

Podemos dificultar estos ejercicios cerrando los ojos o colocándonos sobre una superficie inestable como un cojín o un bosu.

A continuación os dejamos un vídeo con estos ejercicios:

 

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