Dolor de cuello o cervicalgia.

Uno de los dolores más frecuentes es el del cuello, de hecho muchos de los pacientes que acuden a nuestra consulta nos confiesan que llevan con este dolor tanto tiempo, que ya no se acuerdan de la vida sin él. Nosotras siempre insistimos en que no es bueno acostumbrarse a ningún dolor porque así eliminamos su función de aviso.

 

Cuello:

La zona cervical es la parte más alta de la columna vertebral y está formada por 7 vértebras separadas por cartílagos y rodeada de músculos, tendones, nervios,  ligamentos, cápsulas articulares y vasos sanguíneos y linfáticos. Sus funciones son proteger la médula espinal, realizar la movilidad del cuello y mantener el cráneo. El cuello además es una zona que alberga importantes órganos como la faringe.

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Cervicalgia:

La cervicalgia es dolor en la zona cervical o cuello, que en ocasiones va acompañado de otros síntomas como dolores de cabeza, mareos, disminución de movilidad e incluso puede afectar a los brazos con disminución de fuerza, alteración de la sensibilidad etc.

 

Causas de la cervicalgia:

Son muchos los factores que pueden contribuir a la aparición del dolor cervical, de hecho en muchas ocasiones este dolor no tiene una sino varias causas:

  • Aumento de la tensión muscular de la zona cervical debido a debilidad, acortamientos, realización de esfuerzos etc.
  • Una de las principales causas y que ha ido aumentando en los últimos años es el estrés y la ansiedad.
  • Malas posturas o posturas mantenidas al dormir, pasar demasiado tiempo sentado…
  • Traumatismo como por ejemplos los producidos durante los accidentes de tráfico.
  • Problemas en la articulación témporomandibular.
  • Enfermedades o alteraciones como la artrosis, artritis, hernia discal.

Artrosis en la cervicalgia.

La artrosis en la zona cervical es muy frecuente y consiste en la degeneración de los cartílagos articulares. Normalmente se produce por un aumento de la tensión muscular que provoca una excesiva compresión de dichos cartílagos que se van degenerando, aunque también puede estar causado por  accidentes o enfermedades que afecten a los cartílagos, y en menor medida al sobreuso y sobrepeso.

 

Prevención y tratamiento:

Lo más importante a la hora de elegir un tratamiento o para prevenir es buscar la causa para eliminarla. A continuación os proponemos una serie de recomendaciones:

  • Reducir la tensión muscular: para ello hay que fortalecer y estirar la musculatura.
  • Técnicas de relajación para eliminar estrés y ansiedad. Para ello reserva 10 minutos de cada día para simplemente cerrar los ojos y concentrar toda la atención en la respiración.,
  • Higiene postural. Realizar las actividades tanto laborales, domésticas como de ocio con una postura correcta.
  • Controlar las enfermedades que tengamos que puedan influir en los problemas cervicales.

Los estiramientos son necesarios para evitar lesiones y estos se pueden hacer tanto sentados como de pie por lo que se pueden practicar casi en cualquier momento del día, así que no hay excusa para no cuidarse. winkwink

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