Calzado adecuado.

29/11/2017 | Calzado

El pie está formado por una gran cantidad de estructuras: huesos, articulaciones, ligamentos, músculos, fascia y tendones que tienen que dar apoyo y soportar nuestro peso y movimientos a lo largo de todo el día, por lo que con el paso del tiempo pueden acabar dañándose si no los cuidamos correctamente.

El primer paso para cuidarlos es utilizando un calzado correcto que nos permita estar quietos y movernos sin alterar nuestra estática ni nuestra marcha protegiéndonos de posibles agresiones externas.

  • Calzado ideal.

Cuando seleccionamos un calzado tenemos que tener en cuenta multitud de factores como la actividad que vamos a desempeñar, la meteorología del momento y la persona que los va a llevar ya que cada uno tenemos una forma y un tamaño de pie diferente, por lo que nuestras necesidades de calzados también serán distintas.
Algunos factores a tener en cuenta son los siguientes:

    • Tamaño del calzado.

Los zapatos deben sujetar el pie correctamente pero nunca apretarlo y debemos tener en cuenta el largo y ancho del zapato.
El largo del zapato debe sobrepasar más o menos un centímetro desde el dedo más largo de nuestro pie más grande hasta el final del zapato.
La anchura debe permitirnos meter el pie en el zapato y movernos sin que nos apriete durante todo el día, tanto por la mañana cuando el pie está más estrecho, como por la tarde o después de realizar actividades más intensas que el pie está más grande. Además lo ideal es que la punta sea redondeada para que no apriete los dedos. Si el calzado es muy pequeño produce compresiones, inflamaciones (como la fascitis plantar que aumentaría si además es demasiado alto o plano) y dificulta la circulación sanguínea pudiendo llegar a producir edemas. Por otro lado,si el calzado es demasiado flojo nos obliga a apretar los dedos para intentar estabiliozarlo y aumenta el riesgo de torcerlo pudiendo provocar lesiones.

    • Suela del zapato.

Debe ser antideslizante y tener amortiguación tanto por delante cómo por detrás que será dos o tres centímetros más alto.
Una suela fina no es adecuada porque no absorbe impactos ni proporciona amortiguación pudiendo dar lugar a inflamación, dolor y otras lesiones.
Lo ideal es evitar los tacones ya que altera el reparto de peso normal del pie, aumentando el peso de la zona delantera y por consiguiente el riesgo de lesiones en esa zona. Como ya hemos mencionado en el artículo "cómo afectan los tacones a nuestra salud" el uso de tacones afecta negativamente a nuestros pies (provocando inflamaciones, juanetes, metatarsalgia etc), a nuestras piernas y espalda (contracturas musculares, compresión articular) y altera el equilibrio.

    • Tranpirabilidad.

    Los zapatos, al igual que los calcetines deben ser transpirables para evitar que el sudor quede en la piel provocando rozaduras.


  • Comprar calzado.

A la hora de ir a comprar calzado es importante ir al final del día ya que es cuando el pie está más grande, usar los calcetines que utilizaremos cuando usemos ese tipo de calzado y revisar que el zapato sea cómodo, tanto estando quietos como caminando.

Además podemos realizar tres maniobras que nos indicaran si es un calzado adecuado:
    •  Con el zapato en la mano debemos ser capaces de flexionar la parte delantera fácilmente. Esto nos indicará que el zapato nos va a permitir dar el paso sin ejercer resistencia por lo que será más cómodo.
    • Agarrando el zapato con una mano por el talón y la otra por la punta realizaremos una torsión de la parte central. Lo ideal es que no se realice fácilmente la torsión ya que será síntoma del poco control corporal que nos permitirá el calzado y será poco consistente.
    • Con el zapato en el suelo apretaremos la parte delantera, es decir la punta del zapato hacia el suelo y soltaremos rápidamente para ver el balanceo que provoca. Si además de moverse hacia delante y hacia atrás se produce movimientos laterales significa que el calzado no va a estabilizar lateralmente por lo que tendremos más riesgo de lesiones.





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Cuando elegimos un calzado debería priorizarse la comodidad ante la estética, sin embargo ahora mismo hay tanta cantidad de calzado que es muy fácil combinar los dos factores.

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